Estoy en una fiesta en casa del vecino. Sé que es mi vecino porque lo intuyo, no hay ninguna señal. En los sueños ocurren estas cosas, encuentras información plantificada en tu cerebro. Todo el mundo va vestido con sus mejores galas, como si esto fuera el Kodak Theatre, pero yo voy vestido normal, a diferencia del día que soñé con el olifante, nadie me mira. La situación es un poco ridícula, otra de las verdades que descubro es que esta gente se toma en serio la fiesta, son como nuevos ricos, un piso de un puñao de metros cuadrados lleno de apariencias de loft neoyorquino. Esta gente se cree lo más “cool” porque lo vio en Barna, lo vio en Barna pero son de Albacete, no nos confundamos.
En medio de la fiesta muere alguien, es un claro caso de asesinato, de hecho alguien ha pintado la silueta del cadáver con tiza. El tipo todavía está caliente y ya tenemos al de la tiza, inquietante. Todavía más inquietante es que todos acudan a mí para resolver el misterio.
Yo, que estoy de pie a lado de una tipa, me arranco a hablar como si fuera Kojak:
-Let it be, Ana. Let it be -digo.
Olé mis huevos, ¿queréis caldo, albaceteños? Pues ale, dos tazas. Un tipo muerto, el de la tiza, la chica que me mira como todos los de la fiesta esperando la solución al misterio y yo me acuerdo de los Beatles mientras voy en chándal. Pues eso Ana, que lo dejes estar. Si ha muerto, algo haría, o no. Tú sabrás.
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Posible interpretación:
No me gusta que me digan lo que tengo que hacer y no me gusta decirle a la gente lo que tiene que hacer. Los Beatles son un gran grupo, y yo creo que en realidad ésta es la señal de que mi sueño frustrado siempre fue ser…

